La prensa española en tu ordenador

Internet no es solo un lugar donde ver personas ligeritas de ropa y gatetes haciendo cosas graciosas. Instituciones como el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes aprovechan esta herramienta para poner a disposición de los usuarios el patrimonio cultural de nuestro país.

Hoy os traigo todo un caramelo: la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

Como sus propios gestores dicen, el propósito de esta página no es solo la de preservar un material que, como ya sabemos, muchas veces es tremendamente frágil, sino también el de compartir con la población la información y la cultura de España de forma libre y gratuita. Posee desde sátira a periódicos, revistas culturales, pasando por obras clandestinas, desde 1777 (año del documento digitalizado más antiguo que poseen) hasta 2016.

Es casi un regalo para quien está estudiando historia.

 

 

 

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Speedy González, el estereotipo que enamoró a México

Aunque a muchos hoy en día les pese, hubo un tiempo en que le comedia dedicaba buena parte de sus chistes a los estereotipos raciales. Los dibujos animados de la Warner Bros., como reflejo de la sociedad norteamericana, no iban a ser menos. En realidad, si nos sorprende que la tropa de Bugs Bunny, Goofy o Betty Boop no fueran más políticamente correctos hace sesenta o setenta años, no es solo por la mentalidad de sus épocas, sino también porque el público a quien iban dirigidos los cortos era adulto. De modo que podemos observar que algunos de los cortos de la factoría muestran a ciertas razas de una forma que hoy en día se censura. Ya hemos hablado anteriormente del caso de los Once Censurados, pero existen otros casos de personajes que, si bien son criticados, no pasan de ser meros estereotipos. Estereotipos que se salvan de la quema por ser personajes entrañables. Uno de ellos es la mofeta francesa Pepé le Pew, representada como un depredador amoroso que no entiende la palabra “no” y que huele que apesta. El otro, Speedy Gonzales, el ratón más rápido de México.

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Concurso de relatos «Cuarto y mitad» — Asociación ABDM: Asociación Profesional de Archiveros, Bibliotecarios y Documentalistas de Madrid

La Biblioteca Pública Municipal Mario Vargas Llosa junto con el Mercado de Barceló, convocan la tercera edición del concurso de relatos «Cuarto y Mitad». El objetivo que se pretende alcanzar es incentivar la creatividad literaria, fomentar la lectura y, poner de manifiesto que escribir sí da de comer. Cartel promocional del concurso «Cuarto… a través de […]

Fanfiction: los fans toman las riendas

Un cabo suelto en la trama, personajes que podrían haber hecho una buena pareja, un final alternativo, el punto de vista de un personaje sobre un determinado suceso…Muchas veces los seguidores de una serie, película, videojuego o libro tienen miles de ideas sobre sus obras favoritas, y algunas buenísimas. Ahí es donde entra en acción el fanfiction. «Fan» + «ficción» en inglés.

Algunos escritores como Meg Cabot, escritora de la saga de libros Princesa por sorpresa, defienden que se trata de una forma de aprender a contar una historia. Incluso autores de la talla de Neil Gaiman han escrito fanfiction. Uno de los mayores éxitos de los últimos años, Cincuenta sombras de Grey, de E. L. James, resulta ser una fanfiction basada en la saga de Crepúsculo de Stephenie Mayer (lo que se conoce como AU, o universo alternativo, en el que se pone a los personajes en un contexto muy diferente al de la historia).

De modo que de frikadas, nada. En la escritura, lo importante es practicar, practicar y practicar. Y engrasar el cerebro cuando se pasa una de esas épocas en que a uno no se le ocurre nada.

El único pero es que hay que tener cuidado. A muchos autores les halaga que los fans escriban sobre sus obras, pero hay otros que no. La escritora de la saga de Crónicas Vampíricas, Anne Rice, es conocida por su odio hacia el trabajo que los fans hacen de sus libros, hasta tal punto no sólo de llegar al acoso, sino que ha provocado que se tenga que especificar siempre al principio del escrito que el original no nos pertenece. Y ella no es la única, por lo que, si se va a publicar fanfiction, hay que tener cuidado con no meterse en problemas con el autor. No es tanto una cuestión de derechos de autor, porque los autores de fanfiction no cobran por sus escritos, como de no ofender.

Yo misma llevo escribiendo fanfiction desde 2010 (al menos, eso es lo que pone en mi perfil de FanFiction.net, porque mi memoria no da para mucho), bajo el seudónimo de Pájaros en la cabeza. Para mí, ha sido un modo de dar rienda suelta a las ideas que me saturan la cabeza, y de practicar la escritura. También he llegado a conocer a gente gracias a esto.

Suelo recomendar esta plataforma, FanFiction.net, para publicar fanfiction, porque es la única que conozco, pero si se tiene pensado escribir contenido adulto, es mejor pasarse a ArchiveOfOurOwn.org. Otra plataforma muy famosa, que ha ayudado a que vean la luz muchas novelas como la ya famosa saga juvenil After, de Anna Todd (en este caso, se trata de un AU de los miembros de la banda británica One Direction), es Wattpad.com. También se pueden publicar en el propio blog, como se hace a menudo en Tumblr. Todo es cuestión de encontrar el medio adecuado y de tener ganas y mucha imaginación.

Repito que hay fanfiction que son auténticas obras de arte y mejor escritas que muchos super-ventas, por no hablar de que en ocasiones sus tramas resultan mucho más satisfactorias que los originales. Además, cuentan con la ventaja de que quien lee los fanfiction ya conoce de sobra los personajes y los contextos. Echadles un vistazo y lo comprobaréis.