Nuevo relato publicado: La sombra

He publicado un relato corto de terror en la comunidad digital de escritores Espacio Ulises. Podéis leerlo en este enlace: https://espacioulises.com/relatos/la-sombra-2/

Asimismo, he actualizado la página “Relatos Publicados”, donde encontraréis todos los relatos que he publicado a lo largo del tiempo, para incluir este relato y la circunstancia de que he quedado finalista en el concurso “Folio en blanco” de la Escuela de Escritores Yoquieroescribir.com con mi relato “El tatuaje en el cuello”, que desgraciadamente no se puede leer en línea.

En defensa de los best-sellers

Puede que sea esta tendencia moderna de despreciar todo lo popular (en una carrera por ver quién es el más inconformista), pero no hago más que escuchar quejas acerca de los libros que lideran las listas de ventas. Quienes lo hacen alegan que no tienen profundidad ninguna, que cumplen la misma función que estos videojuegos que uno usa para pasar el rato sin poner sus neuronas a trabajar demasiado. Eso cuando no se quejan de los mensajes perjudiciales que esconden, como en el caso de 50 sombras de Grey, After Crepúsculo. 

Me gustaría recordar a estos paladines del buen gusto que el público no es siempre una masa borrega y a veces le presta atención a obras que realmente lo merecen.

Don Quijote fue tan popular en su día que Cervantes vivió para ver cómo se traducía a otras lenguas e incluso un tal Avellaneda publicó una segunda parte; hoy en día es considerada LA novela española, uno de los libros más traducidos después de la Biblia y otros libros sagrados. Agatha Christie y Arthur Conan Doyle definieron el género detectivesco con sus respectivas novelas. La saga Millenium atrajo la atención hacia la novela nórdica. Julio Verne, Victor Hugo, Stephen King, Carlos Ruiz Zafón o Tolkien han sido autores que han vendido muchísimo tanto vivos como después de su muerte, y seguro que el lector puede decirme algún clásico suyo. Están también Lo que el viento se llevó, El principito, Mujercitas, Matar a un ruiseñor, El guardián entre el centeno, El nombre de la rosa…, muchos de ellos se estudian en alguna fase de nuestra educación.

Pero el valor de los best-sellers no sólo tiene que ver con la literatura. A veces éstos son capaces de cambiar el mundo. Recordemos que La cabaña del Tío Tom causó tal impacto que la sociedad estadounidense comenzó a cuestionarse su muy arraigada esclavitud. La primera tirada de El origen de las especies se agotó el primer día, y otra obra científica, Historia breve del tiempo, se llegó a convertir en un récord debido a las semanas consecutivas que fue éxito de ventas (237, concretamente). También cabe mencionar que el autor Charles Dickens denunció en sus folletines las condiciones miserables de las clases bajas londinenses, especialmente los niños. ¿Y qué decir del testimonio de la ocupación nazi de Ámsterdam de Ana Frank en su Diario, también un éxito de ventas?

Incluso si la obra en sí es cuestionable, las hay que han conseguido algo de lo que nos deberíamos alegrar. Como decía Cervantes: «no hay libro tan malo que no tenga algo bueno». Tanto la saga de Harry Potter como Crepúsculo han ayudado a que los más jóvenes se iniciaran en el hábito de la lectura y a su interés en la temática fantástica. Otra más adulta, 50 sombras de Grey, también ha ayudado a que las mujeres no tengan tantos reparos a la hora de disfrutar de su sexualidad y consumir literatura erótica, la cual también se ha visto impulsada por su popularidad.

Lectura recomendada:

Código Bestseller – Sergio Vila-Sanjuán (2011)

 

 

Mi primer carné de biblioteca

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Para que veáis las vueltas que da la vida, diré que nunca me gustaron las bibliotecas. ¿La razón? Va a sonar raro, pero el egoísmo: me parecía odioso no poder quedarme los libros para mí, eso de tener libros solo por un tiempo limitado y tener que compartirlos con otros no me gustaba nada. Yo quería mis libros nuevecitos, en mi estantería para atesorarlos y echarles un vistacito cuando me diera la gana. Los de la biblioteca estaban destrozados por las manazas de los demás y sí, había títulos muy jugosos, pero me parecía mucho mejor comprarlos y tenerlos conmigo para siempre. Además, de pequeña era muy tímida y apocada, me daba mucha vergüenza acercarme.

Creo que no fue hasta bachillerato o los primeros años de la universidad cuando tuve que entrar por obligación, para documentarme, y le cogí el gustillo a las bibliotecas. Con el certificado de profesionalidad ya fue cuando descubrí mi vocación.

Este carné está nuevecito porque, que yo sepa, nunca entré en la biblioteca de mi colegio. ¿Qué edad tendría entonces? ¿Seis añitos? Cómo se estropea uno con la edad.

Pequeño motivador de escritura

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Escribir una novela no es moco de pavo. A mí me gusta compararlo con un parto: doloroso, largo, sucio, complicado; eso sí, al final te deja una satisfacción enorme. Como se trata de un proceso con muchos altibajos me gusta tener motivadores a mano. En mi pizarra he hecho una rudimentaria barra de progreso en la que cada cuadradito representa un capítulo que he previsto en mis notas. Cada capítulo completado me acerca a la línea de meta.

Ocho razones por las que no se debería dar de comer a animales callejeros

He decidido escribir esta entrada después de encontrarme algunos bandos municipales sobre el tema y artículos relacionados, aprovechando que entran en el ámbito de la ecología, sobre el cual he escrito anteriormente. Por supuesto, no soy ninguna experta, mi palabra no va a misa; tan sólo me he decidido a recopilar las razones que llevan a los ayuntamientos y algunas protectoras a recomendar no alimentar a los animales callejeros.

Por supuesto, es algo irresistible. A uno se le encoge el corazón al ver a los pobres animalitos abandonados a su suerte, o considera un desperdicio tirar comida que bien podrían aprovechar los animales que se encuentra uno por la calle. Pero a veces hay que escuchar a la cabeza y no al corazón. He aquí algunas razones por las que en muchas ciudades de España la multa pasa de los cien euros:

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Feliz año nuevo

Aprovecho que la entrada de los miércoles cae en Año Nuevo para dar las gracias a quien esté leyendo estas líneas y desearle lo mejor del mundo.

Este 2019 ha sido el año de las aventuras. He salido por primera vez de España y lo he hecho sola, me he metido a estudiar por mi cuenta un tercer idioma, y he hecho un reseteo importante a mi cabeza. Un año nuevo significa una nueva oportunidad para seguir creciendo y espero poder seguir compartiendo todo lo que encuentro en mi camino con vosotros.

¡Feliz año! ¡Allá vamos!

TeCuento: cuentacuentos para sordos

Los cuentacuentos son una de las formas más comunes y eficaces de acercar la literatura a los más pequeños. Los hay adaptados a cada edad, destreza lingüística e incluso capacidad mental. En efecto, también hay cuentacuentos especiales para los discapacitados, y las personas sordas no son una excepción.

La Confederación Nacional de Personas Sordas, en colaboración con la ONCE y el Ministerio de Cultura, Educación y Deporte, ha desarrollado una aplicación llamada TeCuento que ofrece a los jóvenes libros traducidos al lenguaje de signos en formato de vídeo. Además de eso, también ofrece la posibilidad de que sus usuarios creen y compartan sus propios relatos, ya sea en castellano o en lenguaje de signos.

Esta iniciativa ganó en 2011 el Premio Nacional de Fomento de la Lectura, y a día de hoy sigue incorporando nuevos títulos a su catálogo, principalmente obras clásicas de la literatura castellana, y promocionando su aplicación en centros educativos y bibliotecas para que las personas afectadas con esta discapacidad puedan acceder a la cultura en igualdad de condiciones.

Por el momento solo está disponible para Android.