Relato: La tienda de don Celestino

La hora punta de Don Celestino, el tendero, era la entre la una y media y las dos de la tarde. A esa hora las feligresas salían de la iglesia como si se las espantara con una escopeta, arrastrando tras de sí los carritos de la compra con los que se habían atrevido a entrar en la casa de Dios, práctica muy extendida porque el padre Tomás nunca les había dicho nada al respecto y contra esa jauría de amas de casa era imposible ganar. Los motivos de esa urgencia casi enfermiza son uno de los grandes misterios de la humanidad y así será siempre, porque con esa clase de mujeres es imposible hablar,
y menos si se trata de algo tan íntimo como sus manías. Verlas bajando corriendo las escaleras de piedra que separaban la iglesia del ultramarinos era un auténtico espectáculo que iba a caballo entre lo cómico y lo patético. Cuando llegaban a la pequeña tienda de Don Celestino, tras una pequeña carrera después de saltar de dos en dos los peldaños de la escalera con el estrépito de los carros detrás, se encontraban de lleno con el aire del ventilador y una ligera penumbra en la que destacaban los fluorescentes de las vitrinas.

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Tubo para espaguetis

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Las latas vacías de Pringles y sucedáneos son un excelente material para hacer las más variadas manualidades. Internet está lleno de ideas para ello.

Con un poco de papel de scrapbook, cinta aislante y cola, ya tenemos un lugar donde guardar los espaguetis en la cocina.

Mi pequeño tesoro, mi álbum de fotos

Desde que me regalaron mi primera cámara, una compacta de esas que funcionaban con pilas, he estado haciendo fotos hasta a las piedras. De todas mis aficiones, es la que creo que se me da mejor y con la que no he tenido problemas (no como la escritura; cuando las musas están involucradas, malo, malo). Cuando tenía cuenta en DeviantArt, colgaba mis fotos allí, pero cuando borré mi cuenta a finales de 2015, decidí hacer copias de todas ellas y darles otra salida. Una más privada pero que, a mi modo de ver, es más gratificante. Un álbum en físico.

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Después de probar varias opciones, me decanté por los álbumes/archivadores de anillas, con esas hojas en las que las fotografías van pegadas y protegidas por un plástico. La portada de esta la decoré con restos de papel de scrapbook que tenía.

Puede que los álbumes de fotos ya no estén de moda por el dinero que hay que invertir en ellos y el espacio que ocupan, cuando todo es más sencillo si se mantiene en la nube o en un almacenamiento digital, pero, ¿y lo bonito que es poder tocar tus fotos?

Funda de retales

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Ya apenas se ven fundas para teléfonos que no son táctiles. Y las que encontré tenían grasa que me manchaba el móvil y las manos. De todas formas, teniendo tela suelta, ¿para qué comprar fundas nuevas?

Esto está hecho con un viejo pantalón vaquero, un botoncito suelto y una tela de lunares rojos que siempre me ha gustado. Quise darle un aspecto descuidado,  que resaltara que está hecho de retales.

Esto también lo he usado como funda para mis gafas de sol.

Relato: La sombra

Los Servicios Sociales ya habían comenzado a moverse al fin. Con un poco de suerte, se reconocería pronto que doña Juliana no estaba bien de la cabeza y necesitaba urgentemente plaza en una residencia. La pobre mujer había vivido siempre sola y ya lo habían dicho los vecinos, que la soledad no le había podido hacer bien.

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