Tubo para espaguetis

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Las latas vacías de Pringles y sucedáneos son un excelente material para hacer las más variadas manualidades. Internet está lleno de ideas para ello.

Con un poco de papel de scrapbook, cinta aislante y cola, ya tenemos un lugar donde guardar los espaguetis en la cocina.

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Mi pequeño tesoro, mi álbum de fotos

Desde que me regalaron mi primera cámara, una compacta de esas que funcionaban con pilas, he estado haciendo fotos hasta a las piedras. De todas mis aficiones, es la que creo que se me da mejor y con la que no he tenido problemas (no como la escritura; cuando las musas están involucradas, malo, malo). Cuando tenía cuenta en DeviantArt, colgaba mis fotos allí, pero cuando borré mi cuenta a finales de 2015, decidí hacer copias de todas ellas y darles otra salida. Una más privada pero que, a mi modo de ver, es más gratificante. Un álbum en físico.

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Después de probar varias opciones, me decanté por los álbumes/archivadores de anillas, con esas hojas en las que las fotografías van pegadas y protegidas por un plástico. La portada de esta la decoré con restos de papel de scrapbook que tenía.

Puede que los álbumes de fotos ya no estén de moda por el dinero que hay que invertir en ellos y el espacio que ocupan, cuando todo es más sencillo si se mantiene en la nube o en un almacenamiento digital, pero, ¿y lo bonito que es poder tocar tus fotos?

Funda de retales

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Ya apenas se ven fundas para teléfonos que no son táctiles. Y las que encontré tenían grasa que me manchaba el móvil y las manos. De todas formas, teniendo tela suelta, ¿para qué comprar fundas nuevas?

Esto está hecho con un viejo pantalón vaquero, un botoncito suelto y una tela de lunares rojos que siempre me ha gustado. Quise darle un aspecto descuidado,  que resaltara que está hecho de retales.

Esto también lo he usado como funda para mis gafas de sol.

Poema enmarcado

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Hay tres razones por las que en mi icono aparece un petirrojo. La primera: es una referencia a mi cariño hacia las aves, cuya sola observación me levanta el ánimo. La segunda: siempre he tenido pájaros en la cabeza. Tercero: se trata de un homenaje a mi poetisa favorita, Emily Dickinson. A mí, que no me gusta la poesía, sus versos me llegan al corazón.

Este es el que he enmarcado tal y como veis en la foto y que llevo siempre conmigo:

“Si puedo evitar que un corazón sufra,

no viviré en vano;

si puedo aliviar el dolor en una vida,

o sanar una herida

o ayudar a un petirrojo desmayado a encontrar su nido,

no viviré en vano.”

El tarro motivador

Hojeando un número de Women’s Health, vi que recomendaban como truco para favorecer la motivación hacer una hucha. Por cada objetivo cumplido, se introduciría en dicha hucha cincuenta céntimos, un euro o una cantidad de acuerdo con la dificultad de lo conseguido, y el dinero se invertiría en caprichos.

Aproveché esta idea para reutilizar estos tarros de mermelada que guardo compulsivamente, pintando su tapa y añadiendo una pegatina de las que tengo para manualidades. Y, en fin, ya os diré si funciona el consejo.

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Recuerdos del verano

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Aunque está pensado para las vacaciones en la playa, realmente se puede aplicar a cualquier lugar y para otro tipo de recuerdos dulces como, por ejemplo, la patria, cuando uno se va a vivir lejos.

Solo hace falta una botellita de cristal que te venden en la sección de cocina de cualquier chino que tienen corcho, una etiqueta, y voilà.

 

Cuadernito de desarrollo

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Dentro del plan de estudios contemplado en mi contrato se encontraba aprender a encuadernar. Como entre los papeles que había para elegir había tréboles, pensé que sería perfecto para escribir ahí mis notas sobre Supergafe. 

Una pequeña idea de reciclaje

Mi madre se mete conmigo, porque todo me vale. He tenido que hacer limpieza porque en la habitación no me cabía tanto cacharro, pero aun así me duele decir que no a guardar un tarro de cristal o una lata. Son cosas que siempre se pueden aprovechar, sobre todo cuando se pueden utilizar como almacenaje de pequeñas cositas.

Este es un pequeño ejemplo de lo que se puede hacer con un par de latas de atún: un lugar donde tener a mano las grapas y los clips. Tan solo hay que decorarlas un poquito con algo de pintura.

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Cajita con decoración marítima

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Me encasquetaron una cajita pinturrajeada y con pegatinas de Hello Kitty, y me daba pena tirarla, así que le di una capita de pintura, usé una estrella de mar que me compró mi abuelo la vez que estuvimos en Calpe, restos de una mosquitera y, ¡voilà!