Relato: La tienda de don Celestino

La hora punta de Don Celestino, el tendero, era la entre la una y media y las dos de la tarde. A esa hora las feligresas salían de la iglesia como si se las espantara con una escopeta, arrastrando tras de sí los carritos de la compra con los que se habían atrevido a entrar en la casa de Dios, práctica muy extendida porque el padre Tomás nunca les había dicho nada al respecto y contra esa jauría de amas de casa era imposible ganar. Los motivos de esa urgencia casi enfermiza son uno de los grandes misterios de la humanidad y así será siempre, porque con esa clase de mujeres es imposible hablar,
y menos si se trata de algo tan íntimo como sus manías. Verlas bajando corriendo las escaleras de piedra que separaban la iglesia del ultramarinos era un auténtico espectáculo que iba a caballo entre lo cómico y lo patético. Cuando llegaban a la pequeña tienda de Don Celestino, tras una pequeña carrera después de saltar de dos en dos los peldaños de la escalera con el estrépito de los carros detrás, se encontraban de lleno con el aire del ventilador y una ligera penumbra en la que destacaban los fluorescentes de las vitrinas.

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Relato: La sombra

Los Servicios Sociales ya habían comenzado a moverse al fin. Con un poco de suerte, se reconocería pronto que doña Juliana no estaba bien de la cabeza y necesitaba urgentemente plaza en una residencia. La pobre mujer había vivido siempre sola y ya lo habían dicho los vecinos, que la soledad no le había podido hacer bien.

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Cómo hago la tarta de queso

Como este blog no tiene más temática que las chorradas que hago y escribo para pasar el tiempo (os digo desde ya que no esperéis encontrar críticas literarias finas ni opinión sobre la actualidad), creo que va siendo hora de compartir aquí la única receta de repostería que me sale decentemente: la tarta de queso.

Ahí va:

Ingredientes:

  • Una tarrina grande de queso Philadelphia o equivalentes
  • Unos tres paquetes de galletas
  • Un tetrabrik de 500 gr. de nata para montar
  • Gelatina neutra (ya sea en polvo o en láminas)
  • Azúcar
  • Sirope, mermelada o cualquier ingrediente para acompañar
  • Mantequilla

Preparación:

  1. Aquí hay dos opciones: o extender las galletas de tal forma que se cubra la base del molde o triturarlas y mezclarlas con la mantequilla hasta hacer una pasta. El caso es hacer una base de galleta.
  2. Mezclar los paquetes enteros de queso y nata, añadir unas tres cucharadas soperas de azúcar y batir hasta que se mezcle todo bien.
  3. Calentar la mezcla al fuego, añadiendo la gelatina neutra (si usáis la que viene en láminas, añadid tres, previamente hinchadas de agua) y remover hasta que se deshagan ésta y los grumos.
  4. Se aparta el líquido antes de que empiece a hervir y se echa al molde, colándolo previamente.
  5. Esperar a que se enfríe naturalmente (norma básica de cocina: nunca meter nada caliente o tibio en la nevera) para meterlo al frigorífico hasta que se endurezca. Entonces, se podrá añadir el sirope o los adornos que queramos ponerle, si se desea, y consumir.

Hale, a disfrutar~