Pequeño motivador de escritura

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Escribir una novela no es moco de pavo. A mí me gusta compararlo con un parto: doloroso, largo, sucio, complicado; eso sí, al final te deja una satisfacción enorme. Como se trata de un proceso con muchos altibajos me gusta tener motivadores a mano. En mi pizarra he hecho una rudimentaria barra de progreso en la que cada cuadradito representa un capítulo que he previsto en mis notas. Cada capítulo completado me acerca a la línea de meta.