El calor que genera más calor

En España ya empieza a hacer fresquito, pero en Suecia están más que acostumbrados a tener esta clase de tiempo la mayor parte del año. Pensad en la cantidad de gas que tienen que consumir para calentar los edificios y los hogares. Y ahora pensad, ¿y si se pudiera generar calor a partir del calor que desprenden los cuerpos humanos?

Eso es lo que se ocurrió en 2008 a la empresa Jernhusen, al ver la cantidad de calor que desprenden las cientos de miles de personas que abarrotan la estación central de Estocolmo. Son muchas personas que desprenden una cantidad de calor que realmente no se necesita y que incluso puede resultar incómoda. Gracias a un sistema de ventilación que captura este calor y lo convierte en agua caliente, éste, con los medios de conducción adecuados son capaces de reducir el consumo de gas de una oficina cercana. Se estima que con el calor que desprenden doscientas cincuenta mil personas pudieron ahorrar cerca de un veinticinco por ciento. Lo cual en un país que necesita tanto el calor no es moco de pavo.

Aquí va un pedazo de la BBC dedicado a esta técnica (en inglés sin subtítulos):

La empresa, en vista del éxito y el interés que ha suscitado su experimento, está trabajando para aumentar el efecto y expandirlo hacia otros edificios de la ciudad y, por qué no, toda Suecia. En ese país la ecología está al alza, con incentivos y recomendaciones a la hora de construir edificios. Esperemos que esta invención progrese y pueda adaptarse, como dicen sus creadores, a las condiciones climáticas de cada lugar. En países con gran volumen de turistas esto sería tremendamente útil.

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El gusano que podría salvar el planeta

El plástico dejó de ser hace años un gran invento para convertirse en una seria amenaza para la salud de nuestra biosfera. Tan solo hay que ver las imágenes de tantos mares y océanos infestados de bolsas de plástico que terminan acabando en los estómagos de aves y peces. Ha habido numerosas iniciativas para acabar con esta situación: cobrar las bolsas o eliminarlas en ciertos hipermercados, la utilización de bolsas de tela reutilizables…Pero la más curiosa de ellas es por fuerza la utilización de un pequeño aliado natural: el gusano.

Sí, esos gusanitos que crían algunos y que otros utilizan como cebo para pescar.

Estamos hablando concretamente del gusano de la cera, llamado así por su inclinación a anidar en las colmenas, destruyéndolas. Parece ser que la cera contiene una cierta cantidad de polietileno, de lo que están hechas las bolsas de plástico, y por eso los gusanos son capaces de digerirlas perfectamente.

Como estamos hablando del plástico más resistente y común, esta es una excelente noticia para el medio ambiente. Los científicos ya están estudiando su aplicación para salvar los espacios contaminados.

Y hay otro motivo más por el que nos debemos congratular: fue un descubrimiento de Federica Bertocchini, de la Universidad de Cantabria.

Tantas botellas, tantos euros

A mucha gente se la repampinfla el reciclaje, no nos vamos a engañar. Que si no sirve para nada, que si al fin y al cabo todos los residuos acaban en el mismo sitio, o, en boca de mi propio padre,<<que reciclen ellos en la planta de reciclaje y así se crean más puestos de trabajo>>. Por eso existen algunas iniciativas que intentan que la gente recicle, sobre todo las botellas que no pensamos llenar de agua y meter a la nevera.

Esto no es nada nuevo en España. Recuerdo que no hace mucho tiempo el parque Warner Madrid llevó a cabo una promoción que consistía en que las familias que llevaran un cierto número de botellas (de vidrio, si no me equivoco) tendrían entrada gratis.

En Alemania se ha llevado a cabo un proyecto muy interesante. Consiste en que latas y botellas de plástico llevan un pequeño recargo de unos pocos céntimos a fin de que, al introducirlas en una máquina situada en el mercado al final de su vida útil, se recuperen en un vale que se puede usar en la próxima compra. De esta forma sale a cuenta reciclar correctamente.

Ahí va un vídeo que he encontrado sobre su funcionamiento:

 

Ayudando a la Tierra desde la biblioteca

El otro día, investigando para las oposiciones, me encontré un concepto que me pareció tremendamente interesante y, vaya coincidencia, a solo un día de la jornada del Día de la Tierra.

Puede que el concepto sea más conocido como “banco de semillas”, pero estamos hablando de incorporarlo a las bibliotecas.

En el mundo de hoy, en que la agricultura se está dejando cada vez más de lado y se tiende a introducir especies foráneas porque suelen ser más rentables, hay gente que aboga por guardar semillas de plantas locales y dársela a aquellos miembros de la comunidad dispuestos a cultivarlas gratis o a cambio de una pequeña cantidad. Esto por una parte permite salvar los cultivos propios y, por otra parte, anima a otros a que guarden sus semillas y las compartan con los demás (algo que puede ser un requisito imprescindible si estamos hablando de variedades un tanto raras o de una biblioteca pequeña). Un concepto para nada nuevo, pero que pocos lugares llevan a cabo. Esto lo he encontrado en ciertas bibliotecas de Estados Unidos, y sería interesante verlo en España.

Aquí va un vídeo al respecto (en inglés y sin subtítulos):

 

 

 

Las baldosas inteligentes

He encontrado una nueva iniciativa que busca reducir nuestra huella ecológica, esta vez ahorrando energía. Se trata de unas baldosas desarrolladas por la empresa Pavegen, fundada en 2009 por el ingeniero Laurence Kemball-Cook, que recogen la energía de las pisadas de los peatones y la transforma en energía que puede utilizarse en el alumbrado de la ciudad en cuestión o bien almacenarse para darle después un cierto uso. Ha sido probado con una buena acogida en Río de Janeiro, la maratón de París de 2013 y Londres 2012. En España se probó con fines promocionales durante un corto espacio de tiempo.

Tiene el inconveniente de que la energía que se genera es muy pequeña, pero sigue siendo un paso adelante y ya se sabe cómo es la tecnología: lo que hoy da pobres resultados mañana puede mejorarse.

Dejo aquí el enlace a la página de la compañía  (en inglés) y un reportaje de Radio Televisión de Castilla y León:

Anillas de plástico comestibles

Me gusta buscar iniciativas interesantes que ayudan a nuestro planeta, y el otro día encontré una bastante curiosa en una revista de marujas. Es bien sabido que los plásticos con los que se venden las latas, al terminar en el mar, causan un importante daño a la vida acuática. Pues bien,una agencia llamada We Believers ha desarrollado un tipo de anillas que no solo se disuelven en el agua, sino que además están hechas con excedentes de trigo y otros comestibles, de modo que los animales se los pueden comer sin sufrir daño alguno.

Por el momento, solo la empresa Saltwater Brewery utiliza este método, pero sería hermoso pensar que quizás algún día todas las marcas de bebidas se decanten por estos materiales.

Aquí tenéis el vídeo promocional (en inglés):

Ecosia, el buscador verde

He estado probando estos días el llamado buscador ecológico: Ecosia.

La verdad es que es un proyecto bastante bonito. Sabéis que cada búsqueda con Google u otros motores de búsqueda genera cierta cantidad de ingresos, ¿no? Bueno, pues Ecosia invierte un 80% del dinero que recibe de ellos en programas de protección medioambiental, sobre todo para plantar árboles en zonas deforestadas del planeta. Además, en su misma página publican las cuentas para que la gente vea que no es ninguna trola y un simpático contador de los árboles que se han plantado gracias a tus búsquedas.

Siento no saber decir cómo instalarlo exactamente fuera de Ópera, que es el navegador que uso, pero tal vez exista la extensión para otros navegadores y, en todo caso, el mismo buscador da instrucciones de uso.

Aquí lo dejo, por si os interesa instalarlo en vuestros ordenadores: https://www.ecosia.org