En casa de bibliófilo…

Dicen que los niños se vuelven adictos a la lectura sobre todo porque ven a sus padres leer o porque los animan.

Mi madre casi nunca lee porque siempre está cansada y la única vez que he visto a mi padre tocar un libro ha sido para usarlos para calzar muebles.

 

Convenziéndonos

Sí, con “z”, por el escritor Stephan Zweig. El grupo Mediaset ha apostado por un programa presentado por Mercedes Milá, en el que profesionales profesionales de los libros, lectores y algún famoso o autor recomienda dos libros: uno para leer y otro para evitar. Por fortuna, si no se tiene tiempo de verlo los domingos en BeMAD, se pueden encontrar los capítulos completos y muy rápidamente actualizados en Internet.  Merece la pena echarle un vistazo en mi opinión, aunque solo sea por empaparse de títulos que añadir a la lista particular de lecturas pendientes.

Se pueden mandar vídeos al programa con las recomendaciones de los espectadores. A mí me gustaría hacerlo aquí. ¿Qué tal si dejáis en los comentarios vuestras zetas verde y roja?

 

  • Mi “Z” verde es:

Los renglones torcidos de Dios (Torcuato Luca de Tena)

Sinopsis: Alice es una detective privada que recibe un caso que la lleva a un centro psiquiátrico, ya que parece ser que el asesino del padre de su contratante es uno de los pacientes. De modo que, para recabar información, ingresa, haciéndose pasar por una enferma.

No creí que me fuera a interesar tanto este libro cuando cayó en mis manos, pero me atrapó a las pocas páginas. Está escrito de forma que ni dulcifica ni demoniza los hospitales psiquiátricos del siglo pasado, como muchas obras, sino desde un realismo crudo y muchas descripciones detalladas, sobre todo cuando ofrece un diagnóstico de los internos. Al fin y al cabo, el propio autor se sirvió de su experiencia como paciente en uno de estos centros. Aparte del rigor, creo que otra cosa que me gustó fue la ternura que, a pesar de todo, desprenden muchos pasajes.

 

  • Mi “Z” roja es:

Mary Poppins (P.L.Travers)

Sinopsis: Los hijos del matrimonio Banks precisan una niñera, y la seleccionada para cuidarlos resulta ser Mary Poppins, que llega caída del cielo en un paraguas. Y es que esta señorita no es una niñera corriente.

Lo común es que el libro sea mejor que la película, pero en este caso, al menos para mí, ha resultado ser todo lo contrario. Aunque Disney combinó los diferentes libros de la saga, introdujo y cambió diferentes elementos, creo que creó una historia más interesante y memorable que la que se cuenta en el libro. Las ilustraciones eran muy bonitas, pero lo que se dice los pasajes, no se me ha quedado ninguno en la memoria, y, en cambio, cuando pienso en Mary Poppins, pienso en la magia que desprende la película (y siento decirlo porque la autora la odió hasta el borde de llegar a llorar de rabia). Las adaptaciones suelen ser muy superficiales, pero a mí me decepcionó comprobar que esta vez es el original.

¡Que circulen!

Las dos formas más recurrentes para conseguir lectura sin tener que dejarse un pastizal es recurriendo a la biblioteca o a través de descargas de libros electrónicos Internet. Pero la gente se suele olvidar de otra fuente: el trueque.

Es una práctica que, a mi modo de ver, está infravalorada. Demonios, matas dos pájaros de un tiro: te deshaces de los libros que no quieres conservar y te llevas a cambio otro que no has leído aún o que estaba en tu lista. Lo conocí gracias a una asociación cultural, que organiza algunas veces trueques en un parque de mi municipio y en su sede tiene estanterías llenas de libros para este fin. De no haber sido por ellos, jamás habría visto algo parecido.

Sería interesante encontrar algo de eso en las bibliotecas: no hablo del llamado bookcrossing (dejar un libro en un cierto lugar para que otros lo encuentren y lo suelten también una vez los hayan leído), sino de un espacio de intercambio de ejemplares, donde los usuarios dejen los libros que ya no quieran de su casa y cojan a cambio los que quieran, supervisado y alimentado por la biblioteca con sus ejemplares de expurgo. Tengo la tentación de hacer el experimento una vez haya conseguido el puesto de bibliotecaria. ¿Qué creéis vosotros: tendría éxito o los caraduras, que se llevarían libros sin dejar a cambio, lo estropearían?

Fomentando la lectura en los centros comerciales

Quiero hacer eco de una buena idea que he visto en el centro comercial Getafe 3.

En la zona del centro reservada sobre todo a tiendas de ropa hay un rincón en el que uno puede sentarse tranquilamente a leer, llamada la Sala de Lectura.

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Me parece una buena manera de matar el tiempo, sobre todo cuando uno es de esos sufridos que tienen que acompañar a alguien a comprarse trapitos, y fomentar la lectura en espacios públicos con gran afluencia de gente. Debería haber una en todos los centros comerciales del país, ¿no creéis?

 

 

El libro que lo empezó todo

Todos los bibliófilos tenemos ese libro-flechazo. El mío fue éste.


Es de estas colecciones que daban con el periódico y que nadie en casa leía. Yo iba aún al colegio y tenía que esperar a que los mayores tuvieran a bien comprarme los libros de Kika Superbruja para saciar mi hambre de lectura. Animada por versiones infantiles de la obra de Stevenson, como las que aparecían en mis libros de texto y la versión de Los Teleñecos, me decidí un día a probar con un libro “serio”, “de mayores”, que había por ahí. Fue complicado de entender, pero me gustó. A ese libro le vinieron muchos más. Y desde entonces, no puedo pasar sin un libro.
Como homenaje, tengo esto en mi habitación, sobre mi cama.

Claves para fomentar el placer de la lectura en los niños

Aquí os dejo una muy buena publicación  sobre el siempre jugoso tema de los niños y la lectura.

Hospital de Día

lectura niñosEs un regalo. El transmitir a los más pequeños el valor de la lectura, es un tributo a su vida y a la cultura universal. Un desafío a la imaginación, un mundo de posibilidades donde poder desarrollar sus áreas afectivas e intelectuales. Y aún más, iniciarse en la lectura desde la infancia, conseguirá que los niños aumenten sus aptitudes lingüísticas e intelectuales.

Pueden reír, soñar, jugar con la realidad, incentivar su curiosidad y además, compartir más cosas con las personas que le rodean. Un libro es una llave a otro mundo mediante la cual, descubrir nuevos países, personalidades, viajar a través del tiempo y el espacio y, desde luego, querer más. Porque tal vez, terminar con Lewis Caroll les invita a descubrir a Julio Verne. Tras Verne llegará posiblemente Robert Louis Stevenson, y quién sabe si a continuación descubran el universo de Conan Doyle. Los clásicos siempre son…

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Leyendo con los peques

No os dejéis engañar por las frecuentes publicaciones en mi cuenta de Fanfiction.net: he conseguido las prácticas para mi Certificado de Profesionalidad y durante un mes estoy currando durante toda la tarde en la biblioteca municipal de C…No pagan, claro, pero hoy en día, para alguien recién graduado, la experiencia es casi tan valiosa como el dinero y seguramente dé puntos para las oposiciones.

¿Qué he aprendido en estos días? Que bendito sea el sistema informático.

La verdad es que me paso la mayor parte del tiempo en la sala infantil, donde es imposible mantener un orden, la gente se lleva los libros y las películas con las manos llenas y se sigue considerando que toda película de animación es para niños (allí tienen la de Persépolis, sólo digo eso). No es que adore a los niños, soy de estas personas a las que les gustan por un rato y que no saben cómo interactuar con ellos, pero son muy ricos y siempre da satisfacción verlos abalanzarse sobre los libros.

Por eso, como pasan por mis manos muchos libros para niños, he pensado incluir una pequeña listita (que podría ir ampliando) de libros que he visto que recomendaría para los peques. Siento no poder poner las portadas por problemillas con el formato.

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