Poema enmarcado

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Hay tres razones por las que en mi icono aparece un petirrojo. La primera: es una referencia a mi cariño hacia las aves, cuya sola observación me levanta el ánimo. La segunda: siempre he tenido pájaros en la cabeza. Tercero: se trata de un homenaje a mi poetisa favorita, Emily Dickinson. A mí, que no me gusta la poesía, sus versos me llegan al corazón.

Este es el que he enmarcado tal y como veis en la foto y que llevo siempre conmigo:

“Si puedo evitar que un corazón sufra,

no viviré en vano;

si puedo aliviar el dolor en una vida,

o sanar una herida

o ayudar a un petirrojo desmayado a encontrar su nido,

no viviré en vano.”

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El tarro motivador

Hojeando un número de Women’s Health, vi que recomendaban como truco para favorecer la motivación hacer una hucha. Por cada objetivo cumplido, se introduciría en dicha hucha cincuenta céntimos, un euro o una cantidad de acuerdo con la dificultad de lo conseguido, y el dinero se invertiría en caprichos.

Aproveché esta idea para reutilizar estos tarros de mermelada que guardo compulsivamente, pintando su tapa y añadiendo una pegatina de las que tengo para manualidades. Y, en fin, ya os diré si funciona el consejo.

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Recuerdos del verano

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Aunque está pensado para las vacaciones en la playa, realmente se puede aplicar a cualquier lugar y para otro tipo de recuerdos dulces como, por ejemplo, la patria, cuando uno se va a vivir lejos.

Solo hace falta una botellita de cristal que te venden en la sección de cocina de cualquier chino que tienen corcho, una etiqueta, y voilà.

 

Cuadernito de desarrollo

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Dentro del plan de estudios contemplado en mi contrato se encontraba aprender a encuadernar. Como entre los papeles que había para elegir había tréboles, pensé que sería perfecto para escribir ahí mis notas sobre Supergafe. 

Cajita con decoración marítima

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Me encasquetaron una cajita pinturrajeada y con pegatinas de Hello Kitty, y me daba pena tirarla, así que le di una capita de pintura, usé una estrella de mar que me compró mi abuelo la vez que estuvimos en Calpe, restos de una mosquitera y, ¡voilà!

Planificador semanal

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Vi un planificador de este estilo en una tienda de decoración; me gustó el concepto, pero no el precio, así que decidí hacer yo uno. Aprovechando que tenía madera de una vieja estantería desahuciada y materiales que usaba en el instituto para hacer grabados, hice esto. De esta forma, solo gasté lo que costaron las pincitas.