Reseña: El médico, el musical

Uno de mis regalos de Reyes este año ha sido ir a ver la adaptación musical del libro de Noah Gordon El médico. Quienes me llevaron han ido a verla ya tres veces y me aseguraron que me encantaría.

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Ciertamente, la primera impresión fue excelente. La ambientación que se dio a las ciudades de Inglaterra, las primeras canciones sobre sus duras condiciones de vida, el pillaje y las esperanzas asfixiadas por la realidad me cautivaron. Eso se debe a que para mí las voces, cuando se unen en coro, forman una armonía que a mí, personalmente, me puso la piel de gallina, y la intervención de Rob de niño (interpretado por Paula González, si no me equivoco) y el personaje que creo que es el más entrañable de la obra y el libro original: Barber (Joseán Moreno). También tengo que mencionar al protagonista. Cuando fui yo actuaba el cover del habitual, Carlos Solano, y su voz me dejó con la boca abierta. Lo digo sin exagerar: hubo un momento en que me quedé muerta de oírle rematar una canción.

Sin embargo, me esperaba en la segunda parte, la que ya transcurre en Ispahán, quizás un poco más. No en actores e historia, los cuales fueron estupendos, sino en ambientación. No he visto allí el cuidado que se puso en los fondos de las calles inglesas. Quizás me esperaba un palacio verdaderamente suntuoso, a la altura de un sha tan ostentoso. Además, me pareció que allí no había la coordinación en los bailes o la armonía de conjunto que encontré en la primera parte, un poco como si el elenco estuviera repartido aquí y allá con poco atino o cada uno fuera a su bola. Con todo esto, no quiero decir que la segunda parte haya estado mal ni mucho menos: aquí es donde la historia tiene toda su “chicha” y me gustó mucho la interpretación, la voz y, en definitiva, el personaje mismo de Avicena (Ricardo Truchado).

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Fotografía del telón

Lo mejor para mí fue el vestuario, como en todos los musicales. Adoré los trajes que lucieron el sha en todas sus escenas, Mary cuando va a su encuentro y el del visir Qandrasseh. Y los efectos especiales incorporados a la obra, como proyecciones, libros que se mueven solos, pequeñas explosiones, quedan perfectos.

Yo fui sin prejuicio alguno, al no haberme leído el libro y no conocer absolutamente nada de la historia. Pero cuenta con la bendición de su autor, Noah Gordon, que declara no haber creído nunca que su libro pudiera adaptarse a un musical, y todos cuantos han visto la película declaran que esta es muchísimo mejor adaptación. Así que animo a quienes les guste la obra que no se lo pierdan.

 

Hasta el 31 de marzo

Duración: Alrededor de dos horas y treinta y cinco minutos, con quince de descanso

En el Teatro Nuevo Apolo de Madrid: https://elmedicomusical.com/es/

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Reseña: Anastasia, el musical

Ni de Disney ni de Dreamworks: Anastasia, de Don Bluth, es mi película favorita de animación. El estilo de dibujo, la banda sonora, los colores…Todo me encanta. Así que cuando supe que iba a venir a Madrid el musical y me ofrecieron ir, me faltó tiempo para decir que sí.

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Póster que se puede comprar, junto con otros artículos y el programa, en el puesto de la planta baja (4 euros)

Tenía algunas dudillas, prejuicios, si lo queréis llamar así. Había oído que habían suprimido a los villanos de la película, Bartok y Rasputín, por razones obvias, y los habían cambiado por un general comunista. También estaba acostumbrada a las maravillosas voces de la película y a las letras. Pero los cambios han sido para bien.

Esta versión no tiene como malos a un brujo maligno aliado de Satanás y a su mascota el murcielaguito albino, sino los verdaderos enemigos de los Romanov en la vida real, los responsables de su perdición: los revolucionarios. Si en la película se hacían pequeños guiños a la situación de Rusia, o más bien URSS, aquí directamente vemos a la familia real acorralada por las fuerzas armadas, la burocracia, los camaradas, los chivatazos y, sobre todo, la persecución de Anastasia por parte del general Gleb, que ha oído el rumor en San Petersburgo (¿Leningrado?) y pretende sofocar esta amenaza para la revolución. Un gran acierto, la incorporación de Gleb, interpretado por Carlos Salgado.

Ciertamente esta versión muestra las cosas sin edulcorar, con una crudeza que deja atrás la magia de la película. Pelotones de fusilamiento, fantasmas que atormentan a la chica, gente que sobrevive como puede con el nuevo régimen, exiliados de su patria…Un detalle que me encantó fue cómo se exploró y se sacó potencial a la tragedia de la Emperatriz Viuda (Ángels Jiménez, soberbia en su papel), así como se merece destacar que hayan dado una historia a los dos estafadores.

Si te sabes las letras de la película, como es mi caso, vete olvidando de cantarlas: no son las mismas. Algunas incluso se han cambiado de lugar y personajes: por ejemplo, la canción del vals entre Dimitri y Anya pasa a estar dedicada a Sophie (aquí Lily) y Vlad, o Dime dónde vas pasa a cantarse cuando llegan finalmente a París. Cabe destacar cómo reutilizaron la canción de Rasputín, En la noche fatal, para darle un homenaje conmovedor a aquellos rusos que tuvieron que abandonar su patria para huir de la miseria y de la persecución.

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Las coreografías son impresionantes (Silvia Luchetti como Lily está espectacular), los decorados, con sus efectos, increíbles, que daban incluso más potencia a ciertas escenas, como la del asalto al palacio, y para mí lo mejor fue el vestuario. Los vestidos de la familia real y Anastasia y la Emperatriz en la ópera nos dejaron a todos con la boca abierta.

Cada euro gastado en la entrada mereció la pena, vista desde el club. Fantástica.

 

 

 

Hasta el 28 de febrero (si no lo prorrogan)

Advertencia: en algunas escenas se utilizan luces estroboscópicas, así que cuidado si sufrís alguna patología.

Duración: Aproximadamente dos horas y media, incluyendo descanso de veinte minutos

En el Teatro Coliseum de Madrid: https://www.anastasiamusical.es